El hecho de que este aparezca durante la pubertad han llevado a algunos antropólogos a sugerir que se trata de un ornamento sexual que podría estar relacionado con la transmisión de feromonas sexuales.
Si bien la pérdida de pelo corporal de nuestros ancestros nos convirtió en el único mono desnudo del planeta ¿Por qué no perdimos también el vello púbico en el transcurso de la evolución? La resolución de este enigma estaría oculta en un insecto nada popular, los piojos.Según Pau Carazo, investigador en el Departamento de Zoología de la Universidad de Oxford, este tipo de parásito ha ido evolucionando junto a nuestros antepasados, a lo largo de nuestra historia evolutiva.
Por ejemplo, los piojos que encontramos en los gorilas, del género Pthirus, son diferentes a los que encontramos en humanos y chimpancés, del género Pediculus, poco después que tomaron caminos evolutivos distintos, hace unos 6 millones de años.
Desde entonces, los piojos del cabello humano sobrevivieron refugiados en nuestro cabeza sin poder colonizar nuevos ambientes, ya que nuestro escaso vello corporal les impedía expandirse. Sin embargo, los humanos comenzaron a cubrirse el cuerpo con ropa y esto permitió a los piojos del cabello recolonizar y convertirse en los piojos del cuerpo humano (Pediculus humanus corporis).











